La Laura agafa els apunts de dins la motxilla amb cert fàstic. Són fulls arrugats a lletra times 12, interliniat 1'5 i justificada. Porten per títol el nom de l'assignatura de la que serà examinada en escasses 36 hores. Si no fos perquè és el primer cop que se'ls mira, probablement els agafaria amb més ganes. En canvi, el regust de pera que ha sopat encara l'ajuda a donar un toc més dolç a la vida, que de sobte se li presenta negra. La Laura ho té clar: no sap res. Res del que hi ha allà escrit té sentit. No recorda haver-s'ho llegit encara de principi a fi, ni com s'estructura, ni quin criteri segueix. Amb prou feines entén les anotacions al marge. Ara maleeix a la Laura del passat per no haver estat més previsora i haver dit "calla, millor que passi els apunts ara i així sé de què va el que han dit avui a classe o com a mínim, exercito una mica el cervell i començo a memoritzar per no arribar al dia de l'examen mig ofegada". Doncs no.
La Laura pot ser molt treballadora quan vol, però també és bastant desastre a l'hora de preveure el munt de feina que se li acumula. I en part és irònic, perquè ja des de les primeres setmanes de curs riu de si mateixa i diu "Ai, ai! Ai que no em donarà temps". Potser sí que sap preveure què passarà; és una llàstima que no actui en conseqüència. Deu ser qüestió de madurar. O d'aprendre a organitzar-se, tot i que van passant els mesos, trimestres, anys i cursos i aquí no sembla que hi hagi massa millora.
Ella diu que està al 'pou', una expressió molt teen i tal. Però es veu que no està sola. Deu ser un pou molt transitat, un punt de trobada juvenil, perquè paradoxalment hi ha molta gent del seu àmbit que diu que està com ella però que també estan ara connectats a facebook, amb un ull al whatsapp, pendents del que fan a la tele o potser llegint aquest escrit. Què carai vol dir això? Potser la Laura no ho està fent tant malament... Ben mirat, ho fa tothom. I si tothom està igual, no ha de ser la fi del món, no? La Laura es tranquil·litza una mica més, fins fa una estona estava una mica esbarada. Però llavors recorda que no està sola i que tampoc està al pou, "podria ser pitjor". Clar, sempre pot ser pitjor. I no està sola, això és molt.
Amb un somriure decideix relaxar-se abans de tornar als apunts mentre es diu a si mateixa "10 minuts més de descans i m'hi poso i no paro. Si cal, no dormo". En el fons sap que és mentida: acabarà dormint, i probablement el descans s'allargarà una mica més i tot. Qui diu 10 minuts...
Merda. Jo també havia dit 10 minuts.
dimecres, 11 de desembre del 2013
dissabte, 16 de novembre del 2013
El sabor del silencio
- ¿Lo notas?
- No. ¿Qué debería notar?
- Sht. Si hablas, nada.
Silencio.
- ¿Ahora?
- Sigo sin notar nada.
- Mira, lo tienes que sentir aquí.
Gloria se me acerca sin apartar su mirada de la mía. Con sus dedos pequeños me toca los labios, y sin poco esfuerzo logra abrirse paso hasta mis dientes. Noto el sabor de sus dedos dulces, que ahora intentan separar mi mandíbula no sin conseguirlo. Mis dientes dejan paso, mi lengua recula un poco, la mantengo quieta para que pueda explorarme e indicarme dónde tengo que sentir eso. De repente, su dedo índice se apoya encima de mis papilas gustativas. Me toca la lengua y aprieta un poco mientras me dice:
- Aquí. Justo aquí.
Y yo me olvido de su mano dentro de mi boca:
- Yo do doto dada.
Con el sonido de la te y la de le muerdo suavemente su manita derecha. Pero no le he hecho daño. Su dedo sigue ahí y ella se ríe.
- No pasa nada.
De repente ya no hay presión sobre mi lengua y su mano sale de mi cueva. Gloria vuelve a sentarse en el sofá junto a mí. La tele sigue en silencio pero los dibujos aún parece que estén bailando con esos animales. La ve, pero no la mira.
- Aún no pongas la voz.
- No, no lo hago.
Sigue con la mirada fija en el televisor y no dice nada. Se pone cómoda en el sofá, pero le molesta la pierna derecha. Parece que no encuentra la posición. De repente suelta un suspiro y se deja vencer por su incapacidad de colocación.
- Tío, ¿me puedo sentar encima tuyo?
- Pues claro, Gloria.
Y como un gatito se hace pequeña en mi falda, sus piernas finas y delgadas cuelgan de las mías, me abraza y apoya su cabeza en mi pecho. El olor de su rubio pelo me relaja. Los dos nos quedamos en silencio y medio dormidos en el sofá de ese piso viejo y frío. Solo el tic-tac del reloj del salón nos recuerda donde estamos.
- A mí me gusta el sabor de la nada.
- ¿El sabor de la nada?
- Sí.
- ¿Qué es el sabor de la nada?
- Pues esto. La nada. Cuando no hay nada. Cuando oigo el reloj es que no hay nada.
- Pero esto no es el sabor, Gloria. El sabor se nota en la boca, no es algo que se oiga.
- No es verdad. Yo sí lo noto en la lengua. Aquí. – me indica su lengua.
- ¿Y qué sabor tiene?
- Pues es... Es como comer aire.
- Gloria, el aire no se come, se respira. En todo caso se huele.
- No, no, no. – se pone seria – No lo entiendes tampoco. El sabor de la nada, el sabor del aire, el sabor del salón es uno muy muy muy concreto.
Se ha enfadado. Lo noto. Está tensa. Pero ha conseguido captar mi atención. Quiero entender esa niña que parece tan inocente, esa delicada chica que saborea el silencio y sabe que es especial.
- ¿Qué debo hacer para probar el sabor del silencio?
- Nada.
- Gloria, venga. No te enfades. Dímelo. Me interesa, de verdad.
- No tienes que hacer nada tío, ya está.
- Pero sin hacer nada no lo noto y tu sí. ¿Por qué?
- Pues porque a lo mejor tu silencio hace ruido y el mío no.
- No, mi silencio está callado. Ya verás.
- ¡Pero te lo tienes que meter en la boca antes! – se ha incorporado de inmediato. Ahora su mirada brilla, orgullosa de ser mi interés.
- ¿Cómo lo hago?
- Cierra los ojos. Ahora abre la boca y coge aire. Ahora cierra la boca y los ojos no los abras aún. No, no mires. Y ahora no hagas nada.
- ¿Y no pienso en nada tampoco?
- No, en nada.
El silencio de repente llena el salón. Ella me mira profundamente, lo noto a través de mis párpados cerrados. Sé que me mira, oigo el respirar, huelo su pelo, siento el calor de su cuerpo sobre mi falda. Está atenta a cualquier movimiento que haga porque ahora es mi profesora, y esto es su experimento. Dejo pasar unos segundos, o minutos.
- No lo has notado, ¿verdad?
Abro ya los ojos y me encuentro a una Gloria bañada en una profunda tristeza. Decepción es lo que leo en su tez. Y de repente me siento incapaz de mentir. Me he dado cuenta que me ha descubierto antes de que pueda negárselo.
- ¿Por qué no noto el sabor del silencio, Gloria?
Silencio.
- No. ¿Qué debería notar?
- Sht. Si hablas, nada.
Silencio.
- ¿Ahora?
- Sigo sin notar nada.
- Mira, lo tienes que sentir aquí.
Gloria se me acerca sin apartar su mirada de la mía. Con sus dedos pequeños me toca los labios, y sin poco esfuerzo logra abrirse paso hasta mis dientes. Noto el sabor de sus dedos dulces, que ahora intentan separar mi mandíbula no sin conseguirlo. Mis dientes dejan paso, mi lengua recula un poco, la mantengo quieta para que pueda explorarme e indicarme dónde tengo que sentir eso. De repente, su dedo índice se apoya encima de mis papilas gustativas. Me toca la lengua y aprieta un poco mientras me dice:
- Aquí. Justo aquí.
Y yo me olvido de su mano dentro de mi boca:
- Yo do doto dada.
Con el sonido de la te y la de le muerdo suavemente su manita derecha. Pero no le he hecho daño. Su dedo sigue ahí y ella se ríe.
- No pasa nada.
De repente ya no hay presión sobre mi lengua y su mano sale de mi cueva. Gloria vuelve a sentarse en el sofá junto a mí. La tele sigue en silencio pero los dibujos aún parece que estén bailando con esos animales. La ve, pero no la mira.
- Aún no pongas la voz.
- No, no lo hago.
Sigue con la mirada fija en el televisor y no dice nada. Se pone cómoda en el sofá, pero le molesta la pierna derecha. Parece que no encuentra la posición. De repente suelta un suspiro y se deja vencer por su incapacidad de colocación.
- Tío, ¿me puedo sentar encima tuyo?
- Pues claro, Gloria.
Y como un gatito se hace pequeña en mi falda, sus piernas finas y delgadas cuelgan de las mías, me abraza y apoya su cabeza en mi pecho. El olor de su rubio pelo me relaja. Los dos nos quedamos en silencio y medio dormidos en el sofá de ese piso viejo y frío. Solo el tic-tac del reloj del salón nos recuerda donde estamos.
- A mí me gusta el sabor de la nada.
- ¿El sabor de la nada?
- Sí.
- ¿Qué es el sabor de la nada?
- Pues esto. La nada. Cuando no hay nada. Cuando oigo el reloj es que no hay nada.
- Pero esto no es el sabor, Gloria. El sabor se nota en la boca, no es algo que se oiga.
- No es verdad. Yo sí lo noto en la lengua. Aquí. – me indica su lengua.
- ¿Y qué sabor tiene?
- Pues es... Es como comer aire.
- Gloria, el aire no se come, se respira. En todo caso se huele.
- No, no, no. – se pone seria – No lo entiendes tampoco. El sabor de la nada, el sabor del aire, el sabor del salón es uno muy muy muy concreto.
Se ha enfadado. Lo noto. Está tensa. Pero ha conseguido captar mi atención. Quiero entender esa niña que parece tan inocente, esa delicada chica que saborea el silencio y sabe que es especial.
- ¿Qué debo hacer para probar el sabor del silencio?
- Nada.
- Gloria, venga. No te enfades. Dímelo. Me interesa, de verdad.
- No tienes que hacer nada tío, ya está.
- Pero sin hacer nada no lo noto y tu sí. ¿Por qué?
- Pues porque a lo mejor tu silencio hace ruido y el mío no.
- No, mi silencio está callado. Ya verás.
- ¡Pero te lo tienes que meter en la boca antes! – se ha incorporado de inmediato. Ahora su mirada brilla, orgullosa de ser mi interés.
- ¿Cómo lo hago?
- Cierra los ojos. Ahora abre la boca y coge aire. Ahora cierra la boca y los ojos no los abras aún. No, no mires. Y ahora no hagas nada.
- ¿Y no pienso en nada tampoco?
- No, en nada.
El silencio de repente llena el salón. Ella me mira profundamente, lo noto a través de mis párpados cerrados. Sé que me mira, oigo el respirar, huelo su pelo, siento el calor de su cuerpo sobre mi falda. Está atenta a cualquier movimiento que haga porque ahora es mi profesora, y esto es su experimento. Dejo pasar unos segundos, o minutos.
- No lo has notado, ¿verdad?
Abro ya los ojos y me encuentro a una Gloria bañada en una profunda tristeza. Decepción es lo que leo en su tez. Y de repente me siento incapaz de mentir. Me he dado cuenta que me ha descubierto antes de que pueda negárselo.
- ¿Por qué no noto el sabor del silencio, Gloria?
Silencio.
dijous, 22 d’agost del 2013
La legitimitat literària i Cayetana de Alba
Feia aproximadament un parell de mesos que no entrava al Corte Inglés. No és que sigui una activitat molt rutinària en la meva vida, però són aquells llocs que sense voler-ho a vegades t'hi trobes dins, ja sigui per comprar una llibreta, cereals, preservatius, un shampoo o qualsevol altre merda. El cas és que avui hi he entrat perquè buscava un llibre que m'han recomanat. Sempre que vaig a comprar llibres m'agrada buscar-los jo sola, però no perquè no necessiti els STAFF que corren per allà, és mera qüestió d'entreteniment personal: m'agrada passejar la mirada per 3.047 llibres abans de topar amb el que busco. Sempre trobo lectures que em criden l'atenció, altres que em sorprenen pel preu astronòmic, lectures que em marco pendents i altres que em juro no llegir mai.
El cas és que mentre vagava per la secció de llibreria del Corte Inglés m'he trobat amb un llibre amb títol en cursiva vermell "Lo que la vida me ha enseñado", i just a sota la cara de la Cayetana Stuart y Silva. En altres paraules, el jeto de la Duquesa de Alba.
No faré cap declaració sobre aquesta dona que ha tingut l'amabilitat de publicar un llibre parlant de les seves experiències perquè la resta de la humanitat entenguem quines peripècies ha viscut, pobreta, que segur que ha tingut una vida molt dura. Però sí que faré una reflexió del que seria l'existència de tal "novel·la". (Si has arribat a llegir fins aquí, treu-te del cap que ara em posaré a despotricar de la Duquesita. Vaig una mica més enllà).
No m'he llegit "Lo que la vida me ha enseñado", ho reconec; i reconec que la meva intenció és no llegir-me'l mai perquè no penso que aquesta dona m'hagi de donar consells de com m'he de prendre la vida. La meva intenció amb aquesta entrada al blog és plantejar el següent: estem en un país lliure on tothom té coses a dir i on tothom pot expressar el que pensi sempre i quan no atempti contra la llibertat i vida dels altres, i sempre des de la tolerància i el respecte. Fins aquí tots d'acord. Ara bé, quina reacció tenim quan veiem que algú a qui no tenim apreci publica algun llibre? No sé quants dels que llegiu ara això sou fans, per exemple, de Joan Laporta, de José Montilla, de Risto Mejide o de Mercedes Milá. Tots ells han publicat. Ha de ser més lícit publicar a Mejide que a Laporta?
Hi ha molta gent que escriu i escriu molt bé. Una vegada em van dir una frase que no oblidaré mai: "Escriu bé qui té les idees clares i sap com estructurar-les". No sé fins a quin punt la Cayetana té les idees suficientment clares com per escriure una novel·la (perdoni Duquesa) però el cas és que ho ha fet.
No salteu, encara no he acabat. El que vull criticar del nostre país lliure és el següent: tothom té el dret a escriure, però qui pot permetre's publicar i vendre? Els noms que he citat abans, qui són? Ja els coneixem tots, per a o per b són personatges coneguts. I tenen fama, tenen diners i poden permetre's escriure qualsevol merda amb tota la tranquil·litat perquè saben que es vendrà. I si no es ven, ja se n'encarregaran els mitjans de fer publicitat fins assolir com a mínim, els 100.000 exemplars.
Costa molt publicar, per sort hi ha gent bona que lluita, escriu molt bé i és capaç de fer-se un lloc entre els prestatges. Però no hauria de ser cap guerra per ser en una estanteria, per tenir el teu "nom" estampat en una coberta. L'art no és un negoci. I vull pensar que no s'està publicant en funció dels diners que es pugui embutxacar l'editorial sinó en funció de la qualitat. Per això voldria saber, per exemple, si un dia Pepito de los Palotes vol publicar "Lo que he aprendido en la Indochina" i al mateix dia arriba Joan Puigcercós amb "El que he après sent català" sota el braç, què faria Empúries si només pogués publicar-ne un dels dos?
No vull semblar una enterada, tampoc sóc ningú per dir qui escriu bé i qui no, senzillament voldria contribuir a reflexionar sobre la literatura del moment.
divendres, 9 d’agost del 2013
Xocolata
Fa estona que la veu d'en Carles Prats parlant sobre Rajoy i Gibraltar s'ha convertit en un murmureig fins i tot agradable. Probablement el to de veu tant pausat i dolç encara afavoreixen més aquesta somnolència que s'ha apoderat del teu cos. Ara mateix no vols pensar en res, el teu cervell fa esforços per allunyar qualsevol tipus de preocupació o decisió. I tu, com no, cedeixes i no oposes resistència. Obviament estàs bé al sofà, no tens cap raó de pes per haver-te d'incorporar. Els teus ulls no es separen de la tele, els tens entreoberts, però tampoc sembla que es vulguin acabar de tancar. Assaboreixes cada imatge que passa per davant, veus com a la televisió ara fan anuncis. No ho saps però indirectament sí: s'ha acabat el TN migdia i ara faran algun altre programa per endormiscar al públic fidel que no treballa els migdies d'entre setmana. La batalla contra la migdiada comença just en aquest instant, però tu et compromets a no deixar-te guanyar, encara que saps perfectament que tard o d'hora et despertaràs, diràs "on carai sóc?" i poc després tornaràs a recuperar la consciència i t'alçaràs a desgana i sabent que has perdut molta estona dormint. Massa. Però ben mirat, encara que sàpigues perfectament que d'aquí una estona maleiràs haver-te adormit, ara mateix no ho penses impedir. Així doncs, et deixes vèncer per TV3, que just ara emet el programa Cuines i no hi ha res millor que adormir-se veient com fan un pastís de xocolata i galetes Maria.
La cuinera d'avui es diu Carme Bosch, deu rondar els 40 anys i porta els cabells recollits. Té una veu dolça que es fa molt agradable escoltar, i les mans són àgils, es nota que deu haver fet el pastís de xocolata una quarantena de vegades abans d'aquesta. Ara agafa les galetes, les obra i les comença a trossejar. Des del sofà sents el 'clec' que fa cada galeta al partir-se per la meitat de la meitat. I tu ja no tens son. La Carme ha agafat la Nocilla i l'obra. En aquest instant et sembla sentir l'olor que fa la crema de xocolata, com si pogués passar a través de la pantalla de la tele. Saps perfectament de l'olor de la que et parlo. La textura. Aquell color moldejable que roman dins d'aquell pot de vidre. Coneixes les marques que deixa el ganivet quan el fas lliscar per endur-te la Nocilla que després untaràs en pa, galetes o magdalenes. I et saps de memòria el sabor de la primera mossegada, la dolçor que se sent quan la saliva entra en contacte amb aquella massa marró, tova i suau. El paladar es desfà a compàs amb cada moviment de la llengua i mossegada, i cada segon és més gustós que l'anterior. I saps que no ho pots parar de fer i que aquell sabor el pots prolongar tant com vulguis. Saps que cada mos és millor. T'encanta, t'encantes, i de sobte has oblidat el món que t'envolta i el que estaves fent, perquè el sabor de la xocolata ja ho té això, et fa disfrutar tant que no pots pensar en res més. La temperatura del teu cos s'accelera al pensar en aquest deliciós moment que fa tant temps que no degustes, i et sents malament perquè si és així és perquè tu ho has volgut. De sobte recordes que potser en tens. És més, posaries la mà al foc que encara en deu quedar una mica al pot de vidre de l'armariet de sobre el microones. Ni te n'adones i ja et dirigeixes cap a la cuina, l'obres i amb la mirada frenètica trobes el pot de Nocilla mig amagat darrera el pa ratllat. Un pseudo-orgasme s'escapa sense avisar. Ja està, ja ho tens. L'obres i amb plaer descobreixes que encara t'en queda la meitat. Has fet salivera, amb la llengua ho saps perfectament. Obres el pot amb cerimoniositat, com si dins hi hagués el tresor més ben guardat del món. I l'olor puja ràpidament fins el teu nas, notes llavors com els teus pulmons no et demanen oxígen, el que volen és xocolata. Inclús pots notar l'olor de les avellanes. La dolçor ja és dins, ara només cal que el paladar la pugui degustar. És un moviment mecànic que ni tant sols penses: la mà dreta obre el calaix dels coberts i agafes un ganivet qualsevol sense apartar la vista de la teva presa. Els teus ulls estan fixes en la Nocilla, el teu nas no sent res més, i les orelles fa estona que ja no senten la veu de la Carme que encara parla del pastís al menjador. No ets tu, ara ets part de la crema de xocolata. Amb certa indecisió trenques l'harmonia del pot i el teu ganivet s'enduu una mica de Nocilla, deixant el rastre dentut. Te l'acostes a la boca, però lentament, no vols fer-ho barruer. I tanques els ulls i la dolçor es fon al paladar, els ulls veuen els colors més bells, els pèls de tot el teu cos es posen de punta, vibren amb cada batec del cor, que s'ha accelerat. I sí, sents plaer, molt. Una calor immensa et recorre el cos de dalt a baix, una sensació de tranquil·litat i benestar innunda el teu cor. Mastegues amb la boca tancada per por a que s'escapi el plaer entre les dents. I en vols més, perquè a cada mossegada et sents millor, i no pots parar perquè és sense cap mena de dubte el millor sabor que has experimentat mai. I t'oblides de tot i tothom. A cada mos vius més, a cada mos les cames se t'adormen més, per això et deixes guanyar altra vegada i fent un últim esforç vas fins el sofà i t'hi deixes caure. Ara tot el teu cos està descansat.
I menges. I disfrutes. I sents més plaer i tot que l'últim cop que vas fer l'amor, cosa que podria ser preocupant si ho penses en fred però que si ho penses quan tens aquell gust a la boca et resulta evident.
No pares fins acabar-te el pot. L'escures amb voracitat, com si t'hi anés la vida. El llepes, si no fos vidre te'l menjaries. Però de sobte tornes a la terra. El gust va minvant i poc a poc tornes a la normalitat. S'ha acabat. Ja no n'hi ha més. Estàs al sofà.
Per on anaves?
La cuinera d'avui es diu Carme Bosch, deu rondar els 40 anys i porta els cabells recollits. Té una veu dolça que es fa molt agradable escoltar, i les mans són àgils, es nota que deu haver fet el pastís de xocolata una quarantena de vegades abans d'aquesta. Ara agafa les galetes, les obra i les comença a trossejar. Des del sofà sents el 'clec' que fa cada galeta al partir-se per la meitat de la meitat. I tu ja no tens son. La Carme ha agafat la Nocilla i l'obra. En aquest instant et sembla sentir l'olor que fa la crema de xocolata, com si pogués passar a través de la pantalla de la tele. Saps perfectament de l'olor de la que et parlo. La textura. Aquell color moldejable que roman dins d'aquell pot de vidre. Coneixes les marques que deixa el ganivet quan el fas lliscar per endur-te la Nocilla que després untaràs en pa, galetes o magdalenes. I et saps de memòria el sabor de la primera mossegada, la dolçor que se sent quan la saliva entra en contacte amb aquella massa marró, tova i suau. El paladar es desfà a compàs amb cada moviment de la llengua i mossegada, i cada segon és més gustós que l'anterior. I saps que no ho pots parar de fer i que aquell sabor el pots prolongar tant com vulguis. Saps que cada mos és millor. T'encanta, t'encantes, i de sobte has oblidat el món que t'envolta i el que estaves fent, perquè el sabor de la xocolata ja ho té això, et fa disfrutar tant que no pots pensar en res més. La temperatura del teu cos s'accelera al pensar en aquest deliciós moment que fa tant temps que no degustes, i et sents malament perquè si és així és perquè tu ho has volgut. De sobte recordes que potser en tens. És més, posaries la mà al foc que encara en deu quedar una mica al pot de vidre de l'armariet de sobre el microones. Ni te n'adones i ja et dirigeixes cap a la cuina, l'obres i amb la mirada frenètica trobes el pot de Nocilla mig amagat darrera el pa ratllat. Un pseudo-orgasme s'escapa sense avisar. Ja està, ja ho tens. L'obres i amb plaer descobreixes que encara t'en queda la meitat. Has fet salivera, amb la llengua ho saps perfectament. Obres el pot amb cerimoniositat, com si dins hi hagués el tresor més ben guardat del món. I l'olor puja ràpidament fins el teu nas, notes llavors com els teus pulmons no et demanen oxígen, el que volen és xocolata. Inclús pots notar l'olor de les avellanes. La dolçor ja és dins, ara només cal que el paladar la pugui degustar. És un moviment mecànic que ni tant sols penses: la mà dreta obre el calaix dels coberts i agafes un ganivet qualsevol sense apartar la vista de la teva presa. Els teus ulls estan fixes en la Nocilla, el teu nas no sent res més, i les orelles fa estona que ja no senten la veu de la Carme que encara parla del pastís al menjador. No ets tu, ara ets part de la crema de xocolata. Amb certa indecisió trenques l'harmonia del pot i el teu ganivet s'enduu una mica de Nocilla, deixant el rastre dentut. Te l'acostes a la boca, però lentament, no vols fer-ho barruer. I tanques els ulls i la dolçor es fon al paladar, els ulls veuen els colors més bells, els pèls de tot el teu cos es posen de punta, vibren amb cada batec del cor, que s'ha accelerat. I sí, sents plaer, molt. Una calor immensa et recorre el cos de dalt a baix, una sensació de tranquil·litat i benestar innunda el teu cor. Mastegues amb la boca tancada per por a que s'escapi el plaer entre les dents. I en vols més, perquè a cada mossegada et sents millor, i no pots parar perquè és sense cap mena de dubte el millor sabor que has experimentat mai. I t'oblides de tot i tothom. A cada mos vius més, a cada mos les cames se t'adormen més, per això et deixes guanyar altra vegada i fent un últim esforç vas fins el sofà i t'hi deixes caure. Ara tot el teu cos està descansat.
I menges. I disfrutes. I sents més plaer i tot que l'últim cop que vas fer l'amor, cosa que podria ser preocupant si ho penses en fred però que si ho penses quan tens aquell gust a la boca et resulta evident.
No pares fins acabar-te el pot. L'escures amb voracitat, com si t'hi anés la vida. El llepes, si no fos vidre te'l menjaries. Però de sobte tornes a la terra. El gust va minvant i poc a poc tornes a la normalitat. S'ha acabat. Ja no n'hi ha més. Estàs al sofà.
Per on anaves?
dimarts, 16 de juliol del 2013
Burgesia intel·lectual a la catalana
En un restaurant. Una taula principal al mig de la sala i perfectament il·luminada amb una làmpara gegant que penja del sostre. Hi ha poca gent en general. Alguns cambrers enfeinats transporten safates buides. A la taula principal, dos comensals parlen.
SR. GIRALT: Com li estava dient, estimat Dr., jo penso que tots cometem errors que després lamentem tot i haver-los intuit abans.
DR. CALAT: Home, depèn com ho miri. Per exemple ara cometré un error si em demano un cafè sol perquè sé que després no dormiré bé, però me’l demanaré igualment perquè sé que si no ho faig, després encara me'n penediré més.
SR. GIRALT: Vostè és ben rebuscat.
DR. CALAT: No, sóc realista. Jo dic la veritat. En aquesta vida no hem vingut a mossegar-nos la llengua ni a privar-nos de capritxos.
SR. GIRALT: Potser té raó. Jo mai sé què pensar.
DR. CALAT: Doncs ho hauria de saber, no troba?
SR. GIRALT: Oh, sí. És ben fàcil dir-ho. Però vostè pot fer-ho?
DR. CALAT: El què? (ho pregunta tot seguint amb la mirada una noia jove que ha passat pel costat).
SR. GIRALT: Això.
DR. CALAT: El què? Dispensi’m però m’he perdut.
SR. GIRALT: [...]
DR. CALAT: Suposo que ara vostè també s’ha perdut, com jo. És normal, en aquesta societat és fàcil perdre’s.
SR. GIRALT: I tant! Però per sort hi ha gent que és capaç de seguir el fil, de no caure en aquest bucle que es fa semblar animals buits i idiotes, perdoni l’expressió, que només se saben moure en funció del que facin els del seu voltant. Són una massa tova sense sentit. Per sort encara quedem els intel·lectuals.
DR. CALAT: Efectivament! I no crec que acabem caient entre aquesta “massa” tan poc definida, tan efímera, tan trista i insignificant. Vostè se n’adona? Aquesta “massa” no està feta per dominar el món. Només els qui en saben, els qui pensen de debò i tenen caràcter són capaços de dominar el planeta. Aquesta massa no té ideals ni coneixements de cap tipus. I la ciència... ah, la ciència! És la verdadera salvació.
SR. GIRALT: Admiro el seu discurs estimat doctor. Es nota que vostè és un intel·lectual.
DR. CALAT: La veritat és que no sé què dir-li... Intel·lectual... Vostè què entén per intel·lectual, avui dia?
(L’interocutor desvia la mirada: li ha caigut el tovalló o l’ha fet caure expressament).
SR. GIRALT: Oh, dispensi. Podrien apagar l’aire condicionat, farien un favor als comensals. Què em deia?
DR. CALAT: Que quin és el seu parer sobre el terme “intel·lectual”, però crec que no caldrà que em respongui perquè intueixo que la seva concepció és exactament la mateixa que la meva.
SR. GIRALT: Ben segur que sí que l’és, estimat amic. Pensi que els intel·lectuals sabem el mateix.
DR. CALAT: Sí, exacte. Podem parlar de tot i sense por de quedar-nos sense arguments.
SR. GIRALT: Podem compartir idees, descobriments i experiments, inclús teories.
DR. CALAT: I el que és important: ens seguirem formant i educant sempre.
SR. GIRALT: Efectivament. Perquè som intel·lectuals. I no tothom té aquesta...
DR. CALAT: Virtut?
SR. GIRALT: Exacte! Ho tenia a la punta de la llengua. Veu? Som ben bé intel·lectuals.
DR. CALAT: Sí, de cap a peus.
(Els dos comensals es queden absorts: l’un mirant la copa buida sobre la taula i l’altre, els tres ganivets sobre el tovalló. De sobte l’estómac del Sr. Giralt demana que té gana. El seu company desvia la mirada fent veure que no ha sentit la remor d’estòmac i busca un cambrer amb la mirada. El Sr. Giralt torna a recollir el tovalló que ha tirat d’amagat per dissimular i fer veure que ha estat la cadira la que ha rondinat.)
SR. GIRALT: Quin mal servei... Portem aquí mitja hora i encara no ens han ni ensenyat el menú... Si no fos perquè és el restaurant dels dissabtes i perquè ja sé què demanaré, aquí no hi vindria més.
DR. CALAT: Oh. Així que vostè és de costums!
SR. GIRALT: Sí, sí. Intel·lectual però de tradicions. Ja sap, tots arrosseguem coses i ens en creem de noves.
DR. CALAT: Tothom és tradicional: tots fem el que hem fet tota la vida, perquè és el més segur, el que coneixem. I si ho coneixem i ens agrada, per què hauríem de voler arriscar-nos a fracassar?
SR. GIRALT: Exacte! Aquesta és una mentalitat ben sàvia. Però ara tinc un d’aquells dubtes que em remouen per dins.
DR. CALAT: L’entenc, a mi també em passa a vegades.
SR. GIRALT: Sí, oi? Són dubtes que es tornen absurds quan els formules. No m’agrada dubtar.
DR. CALAT: No? A mi sí, però no sempre. Digui’m el dubte! Potser el puc ajudar.
SR. GIRALT: No, no, millor que... que ho deixem estar. Tampoc té molt a veure amb el que estem discutint.
DR. CALAT: I doncs? Senyor, em té intrigat!
SR. GIRALT: Ja... Pot riure perquè és el que faré jo un cop formuli la pregunta perquè ja que sé que és un dubte absurd... Té a veure amb el que hem parlat abans, sobre les “masses” que no poden ni podran dominar el món perquè són buides. Sí. Té a veure amb les masses. Però també té a veure amb les tradicions.
DR. CALAT: No sé on vol anar a parar, Sr. Giralt.
SR. GIRALT: Doncs miri, aniré al gra: les “masses”, com tots dos sabem, són gent que no tenen ideals, que no saben res sobre el món ni la ciència. Els intel·lectuals no es deixen portar per ningú perquè no segueixen les masses. Però ara mateix, parlant de les tradicions, hem reconegut que ambdós som “tradicionals” i que fem el que solem fer perquè sempre ho hem fet així sempre. Per tant tenim costums que no canviem ni canviarem perquè ens han estat inculcats i que potser no han estat decisió nostra sinó que els hem adoptat. Aleshores la pregunta és: això vol dir que també som part de la “massa” perquè també tenim idees que tenen els altres i fem coses perquè en certa manera, ens sentim obligats a fer-ho perquè ho han fet abans els nostres propers?
DR. CALAT: Estimat company, veig que la seva pregunta és ben pròpia d’un intel·lectual. Per tant estigui tranquil ja que no forma part de la “massa”. Una persona de la “massa” no es plantejaria mai un dilema tant esplèndit com el seu. Pel que fa al dubte, jo crec tenir la resposta.
SR. GIRALT: Endavant.
DR. CALAT: Miri, jo em considero un intel·lectual com vostè. Els intel·lectuals som persones que pensem més que els altres. Com a intel·lectuals que som li puc assegurar que no ha de patir per semblar tradicional. Ser tradicional no és cap pecat. Fer el que han fet els nostres antepassats no té cap mena d’inconvenient. Al contrari: tothom ho hauria de fer, perquè així aconseguiríem estabilitat. No troba?
SR. GIRALT: Quanta raó!
DR. CALAT: Com anava dient, si tots ens limitem a fer allò que ens agrada i no perjudiquem i no ens arrisquem al fracàs, no creu vostè que el món seria diferent? Quantes guerres potser s’evitarien?
SR. GIRALT: Guerres? Quines guerres?
DR. CALAT: No ho sé però les guerres sempre són el final de tot conflicte.
SR. GIRALT: Cert.
DR. CALAT: Si tothom es limités a allò que de debò li plau, el món aniria millor. I això és el que hem de fer els intel·lectuals: intentar reconduir la societat. No hem d’afavorir aquests “nous-pensadors” que creuen que tot ha de ser llibertat, que hem de marxar del país per cercar feina o la “felicitat”.
SR. GIRALT: Què carai és la felicitat? La felicitat és aquí.
DR. CALAT: La felicitat és a casa. Ho veu? Vostè mateix ho està verificant. Hem de romandre on ens ha tocat viure i buscar la estabilitat a partir del que tenim. Si cada dissabte seiem en aquesta taula, mengem bledes amb pollastre al forn, crema catalana i bevem vi rosat, quin problema hi ha? Cap, perquè és el que volem fer.
SR. GIRALT: A nosaltres ningú ens ho ha manat.
DR. CALAT: No. Ho hem decidit. Millor dit: ho vam provar tal dia, ens va agradar i per això ho seguirem fent fins que ens en cansem.
SR. GIRALT: Ara ho veig tot molt més clar...
DR. CALAT: I tant. Miri, per exemple, els de la taula de la seva esquerra. Miri’ls. Sempre seuen en aquella taula cada dissabte, com nosaltres. I també els de la taula de l’entrada.
SR. GIRALT: M’atreviria a dir que una majoria de la sala és la mateixa que la que hi havia dissabte passat, i l’anterior potser també... Inclús l’anterior i tot! Quina casualitat, no?
DR. CALAT: Casualitat? La casualitat no existeix, amic meu! Això vol dir que els intel·lectuals progressem, ens multipliquem: ells també han après la lliçó. Ells també saben el que els pertoca. Em sento orgullós de mi mateix. (Alça la copa buida i convida a un brindis al seu company).
SR. GIRALT: Encara no tenim vi... Cada dia són més lents, aquests cambrers.
DR. CALAT: Per a què vol el vi? Brindar és solemne. Brindem pels intel·lectuals.
SR. GIRALT: Pels intel·lectuals!
Brinden amb les copes buides i es beuen l'aire de dins.
SR. GIRALT: Com li estava dient, estimat Dr., jo penso que tots cometem errors que després lamentem tot i haver-los intuit abans.
DR. CALAT: Home, depèn com ho miri. Per exemple ara cometré un error si em demano un cafè sol perquè sé que després no dormiré bé, però me’l demanaré igualment perquè sé que si no ho faig, després encara me'n penediré més.
SR. GIRALT: Vostè és ben rebuscat.
DR. CALAT: No, sóc realista. Jo dic la veritat. En aquesta vida no hem vingut a mossegar-nos la llengua ni a privar-nos de capritxos.
SR. GIRALT: Potser té raó. Jo mai sé què pensar.
DR. CALAT: Doncs ho hauria de saber, no troba?
SR. GIRALT: Oh, sí. És ben fàcil dir-ho. Però vostè pot fer-ho?
DR. CALAT: El què? (ho pregunta tot seguint amb la mirada una noia jove que ha passat pel costat).
SR. GIRALT: Això.
DR. CALAT: El què? Dispensi’m però m’he perdut.
SR. GIRALT: [...]
DR. CALAT: Suposo que ara vostè també s’ha perdut, com jo. És normal, en aquesta societat és fàcil perdre’s.
SR. GIRALT: I tant! Però per sort hi ha gent que és capaç de seguir el fil, de no caure en aquest bucle que es fa semblar animals buits i idiotes, perdoni l’expressió, que només se saben moure en funció del que facin els del seu voltant. Són una massa tova sense sentit. Per sort encara quedem els intel·lectuals.
DR. CALAT: Efectivament! I no crec que acabem caient entre aquesta “massa” tan poc definida, tan efímera, tan trista i insignificant. Vostè se n’adona? Aquesta “massa” no està feta per dominar el món. Només els qui en saben, els qui pensen de debò i tenen caràcter són capaços de dominar el planeta. Aquesta massa no té ideals ni coneixements de cap tipus. I la ciència... ah, la ciència! És la verdadera salvació.
SR. GIRALT: Admiro el seu discurs estimat doctor. Es nota que vostè és un intel·lectual.
DR. CALAT: La veritat és que no sé què dir-li... Intel·lectual... Vostè què entén per intel·lectual, avui dia?
(L’interocutor desvia la mirada: li ha caigut el tovalló o l’ha fet caure expressament).
SR. GIRALT: Oh, dispensi. Podrien apagar l’aire condicionat, farien un favor als comensals. Què em deia?
DR. CALAT: Que quin és el seu parer sobre el terme “intel·lectual”, però crec que no caldrà que em respongui perquè intueixo que la seva concepció és exactament la mateixa que la meva.
SR. GIRALT: Ben segur que sí que l’és, estimat amic. Pensi que els intel·lectuals sabem el mateix.
DR. CALAT: Sí, exacte. Podem parlar de tot i sense por de quedar-nos sense arguments.
SR. GIRALT: Podem compartir idees, descobriments i experiments, inclús teories.
DR. CALAT: I el que és important: ens seguirem formant i educant sempre.
SR. GIRALT: Efectivament. Perquè som intel·lectuals. I no tothom té aquesta...
DR. CALAT: Virtut?
SR. GIRALT: Exacte! Ho tenia a la punta de la llengua. Veu? Som ben bé intel·lectuals.
DR. CALAT: Sí, de cap a peus.
(Els dos comensals es queden absorts: l’un mirant la copa buida sobre la taula i l’altre, els tres ganivets sobre el tovalló. De sobte l’estómac del Sr. Giralt demana que té gana. El seu company desvia la mirada fent veure que no ha sentit la remor d’estòmac i busca un cambrer amb la mirada. El Sr. Giralt torna a recollir el tovalló que ha tirat d’amagat per dissimular i fer veure que ha estat la cadira la que ha rondinat.)
SR. GIRALT: Quin mal servei... Portem aquí mitja hora i encara no ens han ni ensenyat el menú... Si no fos perquè és el restaurant dels dissabtes i perquè ja sé què demanaré, aquí no hi vindria més.
DR. CALAT: Oh. Així que vostè és de costums!
SR. GIRALT: Sí, sí. Intel·lectual però de tradicions. Ja sap, tots arrosseguem coses i ens en creem de noves.
DR. CALAT: Tothom és tradicional: tots fem el que hem fet tota la vida, perquè és el més segur, el que coneixem. I si ho coneixem i ens agrada, per què hauríem de voler arriscar-nos a fracassar?
SR. GIRALT: Exacte! Aquesta és una mentalitat ben sàvia. Però ara tinc un d’aquells dubtes que em remouen per dins.
DR. CALAT: L’entenc, a mi també em passa a vegades.
SR. GIRALT: Sí, oi? Són dubtes que es tornen absurds quan els formules. No m’agrada dubtar.
DR. CALAT: No? A mi sí, però no sempre. Digui’m el dubte! Potser el puc ajudar.
SR. GIRALT: No, no, millor que... que ho deixem estar. Tampoc té molt a veure amb el que estem discutint.
DR. CALAT: I doncs? Senyor, em té intrigat!
SR. GIRALT: Ja... Pot riure perquè és el que faré jo un cop formuli la pregunta perquè ja que sé que és un dubte absurd... Té a veure amb el que hem parlat abans, sobre les “masses” que no poden ni podran dominar el món perquè són buides. Sí. Té a veure amb les masses. Però també té a veure amb les tradicions.
DR. CALAT: No sé on vol anar a parar, Sr. Giralt.
SR. GIRALT: Doncs miri, aniré al gra: les “masses”, com tots dos sabem, són gent que no tenen ideals, que no saben res sobre el món ni la ciència. Els intel·lectuals no es deixen portar per ningú perquè no segueixen les masses. Però ara mateix, parlant de les tradicions, hem reconegut que ambdós som “tradicionals” i que fem el que solem fer perquè sempre ho hem fet així sempre. Per tant tenim costums que no canviem ni canviarem perquè ens han estat inculcats i que potser no han estat decisió nostra sinó que els hem adoptat. Aleshores la pregunta és: això vol dir que també som part de la “massa” perquè també tenim idees que tenen els altres i fem coses perquè en certa manera, ens sentim obligats a fer-ho perquè ho han fet abans els nostres propers?
DR. CALAT: Estimat company, veig que la seva pregunta és ben pròpia d’un intel·lectual. Per tant estigui tranquil ja que no forma part de la “massa”. Una persona de la “massa” no es plantejaria mai un dilema tant esplèndit com el seu. Pel que fa al dubte, jo crec tenir la resposta.
SR. GIRALT: Endavant.
DR. CALAT: Miri, jo em considero un intel·lectual com vostè. Els intel·lectuals som persones que pensem més que els altres. Com a intel·lectuals que som li puc assegurar que no ha de patir per semblar tradicional. Ser tradicional no és cap pecat. Fer el que han fet els nostres antepassats no té cap mena d’inconvenient. Al contrari: tothom ho hauria de fer, perquè així aconseguiríem estabilitat. No troba?
SR. GIRALT: Quanta raó!
DR. CALAT: Com anava dient, si tots ens limitem a fer allò que ens agrada i no perjudiquem i no ens arrisquem al fracàs, no creu vostè que el món seria diferent? Quantes guerres potser s’evitarien?
SR. GIRALT: Guerres? Quines guerres?
DR. CALAT: No ho sé però les guerres sempre són el final de tot conflicte.
SR. GIRALT: Cert.
DR. CALAT: Si tothom es limités a allò que de debò li plau, el món aniria millor. I això és el que hem de fer els intel·lectuals: intentar reconduir la societat. No hem d’afavorir aquests “nous-pensadors” que creuen que tot ha de ser llibertat, que hem de marxar del país per cercar feina o la “felicitat”.
SR. GIRALT: Què carai és la felicitat? La felicitat és aquí.
DR. CALAT: La felicitat és a casa. Ho veu? Vostè mateix ho està verificant. Hem de romandre on ens ha tocat viure i buscar la estabilitat a partir del que tenim. Si cada dissabte seiem en aquesta taula, mengem bledes amb pollastre al forn, crema catalana i bevem vi rosat, quin problema hi ha? Cap, perquè és el que volem fer.
SR. GIRALT: A nosaltres ningú ens ho ha manat.
DR. CALAT: No. Ho hem decidit. Millor dit: ho vam provar tal dia, ens va agradar i per això ho seguirem fent fins que ens en cansem.
SR. GIRALT: Ara ho veig tot molt més clar...
DR. CALAT: I tant. Miri, per exemple, els de la taula de la seva esquerra. Miri’ls. Sempre seuen en aquella taula cada dissabte, com nosaltres. I també els de la taula de l’entrada.
SR. GIRALT: M’atreviria a dir que una majoria de la sala és la mateixa que la que hi havia dissabte passat, i l’anterior potser també... Inclús l’anterior i tot! Quina casualitat, no?
DR. CALAT: Casualitat? La casualitat no existeix, amic meu! Això vol dir que els intel·lectuals progressem, ens multipliquem: ells també han après la lliçó. Ells també saben el que els pertoca. Em sento orgullós de mi mateix. (Alça la copa buida i convida a un brindis al seu company).
SR. GIRALT: Encara no tenim vi... Cada dia són més lents, aquests cambrers.
DR. CALAT: Per a què vol el vi? Brindar és solemne. Brindem pels intel·lectuals.
SR. GIRALT: Pels intel·lectuals!
Brinden amb les copes buides i es beuen l'aire de dins.
dilluns, 15 de juliol del 2013
Cereals
Cereals. Llet. Gust. Dolç. Xocolata. Gana. Son. Matí. Dilluns. Vacances. Estiu. Calor. Platja. Aigua. Refrescar. Descans. Coco. Tovallola. Sorra. Cigarrets. Tabac. Pudor. Càncer. Pulmons. Malaltia. Mort. Vellesa. 90 anys. Saviesa. Llegir. Estudiar. 3 anys que em queden. Periodisme. UPF. La classe. Riure. Feina. Crisi. Periodistes. Blog. Futur. Futur poc prometedor però l'afrontarem. La Vanguardia. Rubalcaba. Política. Acampada Jove. Dimecres. Festa. Concerts. Nits de festa. Gent jove. Nous amics. Calor. Asfíxia. Tenda. Quechua. Dormir. Avions. Sortir. Llibertat. Nous horitzons. Noruega. Fred. Olors. Fritanga. Fish & Chips. Guiris. Rubios de ojos azules. Família. Temps de cohesió. Visites. Caminar. Descobertes. Sorpreses. Fotos. Vídeos. Maria i Laura fent el subnormal. Discussions. Disculpes. Victòria. Alegria. Stevens. Amor. Caliu. Barcelona és un forn. Pardines. Aire fresc. Piscina. Acampades. Alcohol. Festes Majors. Borratxeres. Empalmades. Excursions. Partits. Esport. Manca d'esport que em passarà factura. Córrer. Pluja. Paraigües. Tonteria. Capelina. Capelito. Bolet. TV3. Infantesa. Dibuixos. Rovelló. Doraemon. Plats Bruts. Joel Joan. Institut del Teatre. TeatreUPF. Actuar. Passió. Amor. Plors. Records. Tommy. Riures. Dinars. WOK. Pollos. Patates. Braves. Tomàs. Sarrià. Barcelona. Gràcia. Festa Major Gràcia. 15 agost. Santa Maria. Navarcles. Tiets i cosins. Cal Muntané. Tradicions. Crema catalana. Catalunya. El català. Wert. Por. Revolució. Maig del 68. The Dreamers. Cine. Silenci. Estrenes. The Warrens: the conjuring. Pànic. Insidious. Fets paranormals. Paranormal activity. Mal rotllo. Cases encantades. Mansions. Ficció. Mentides. Mentiders. Botiflers. Rajoy. Llum. Encariment. 3'2%. A les fosques. Mosca. i. Cançons infantils però que tothom sap i pocs la canten. Veu. Musicalitat. Coral. Afinar. Guitarra. Tears in Heaven. Motivació. Inspiració. Creativitat. Pintura. Expressió. Cos. Nuu. Puresa. Sensualitat. Carícies. Excitació. Plaer. Sexe. Somriures. Addicció. Repetim. Natillas. Danet. Oreo. Menjar industrial. Gordos. NY. Hamburgueses. McDonald's. Greix. Obesitat infantil. Verdura. Pastanagues. Taronja. Dalsy. Nens. Campaments. Polseres. Fils. Colors. Records. Plors. Il.lusions. Acudits. Enigmes. Nous coneixements. Créixer. Aprendre. Madurar. Coneixe'm una mica més. Conflictes interns. Deliberar. Discutir. Crítiques constructives. Recompenses. Diarrea. Mal de panxa. Reposar. Fer bondat. Iaia. Macarrons. El Cor de la Ciutat. Serial. Dramón. Finiquitat. La Riera. Còpia barata. Josep Maria Benet i Jornet. Els Catarres. Disc. Manel. Rock català. Ballar. Sardanes. Sevillanes. Sevilla. Espanya. San Fermín. Toros. Sangría calenta Don Simón. Tapas. Birres. Pipí. Carrers. Companyia. Quotidianitat de festes. #Postureo. Facebook. Presumim de l'estiu 2013 amb fotos i publicacions. Hipocresia. Cal? No.
Prou.
Cereals.
diumenge, 14 de juliol del 2013
Jägermeister
Es mira el melic sense deixar de cargolar-se els pèls del pit, amb la mà esquerra. Ara ja no té tant de fred, ha estat un moment i prou. Com si no hagués passat, com si el tic-tac del rellotge no només fes passar els minuts i les hores sinó que també enterrés les sensacions punyents dins del seu cervell.
A fora plou, diluvia, aviat sembla que hagi de pujar el nivell del mar i innundar la ciutat. Però no. Sense deixar de jugar amb els pèls, els ulls es concentren en les restes de sang seca que encara no han desaparegut de les seves mans. Qui hauria de dir que dues hores, trenta-vuit minuts i quaranta-sis segons abans aquelles dues mans havien silenciat per sempre a una persona.
Bé, el terme "persona" hauríem de matitzar que a parer seu no ho era. Potser a ulls nostres sí perquè complia la definició d'ésser humà, amb dos ulls, dues cames, dues mans, un cor, un sistema nerviós amb un cervell com a dirigent, pudor corporal, desitjos sexuals i emocions quotidianes. Però segons ell no era ni havia estat mai persona, per això el tranquil·litzava i no tenia la consciència bruta d'haver matat a ningú. Per ell era com haver trepitjat una miserable formiga. És més, se sentia inclús un heroi, podia defensar la seva actuació estoicament. Havia fet un favor a la resta de la humanitat que coneixia a la víctima. Segur que havia tingut més enemics. Segur que molta gent li havia desitjat la mort, assessinar-lo amb les seves mans, trencar-li el cap, llençar-li qualsevol cosa per damunt o qui sap si practicat budú. Ell creu en la teoria que diu que tothom té el seu destí escrit, i que hi ha dos tipus de persones, els que mereixen morir de vells i els que han d'estar morts abans de ser massa vells. En el seu cas, es considerava l'escollit per acabar amb la vida d'algú que amb la seva simple existència estava perjudicant-ne d'altres.
Un somriure alleugerat se li escapa de sobte al formular aquesta afirmació tant solemne, se sent com un rei quan acaba de sentenciar que tal persona ha de morir devorat per les feres. O com un emperador veient batalles entre tigres i esclaus mig moribunds, que tothom sap que abans de tirar-los al colosseu els deixaven un dia o dos sense menjar per així garantir un espectacle carnívor i suculent més espectacular. Imaginant-se amb la seva corona i envoltat per una capa del color de la sang dels seus dits, respira profundament i es deixa tranquils els pèls del pit, que ja se li estaven formant una rasta. Està content, molt. Si no li fes tanta mandra, encendria l'ordinador i pitjaria "play" a la seva llista de reproducció predilecta "Life is not long enough". Ironicament el títol no podria ser més indicat, pensa.
Se sent fort, invencible. Si ha sobreviscut a això, ja res li fa por. Sap que aviat saltaran les alarmes. La policia obrirà un expedient; milers de documents word i de documents en format paper i de caràcter estrictament confidencials, molts del quals de ben segur que acabaran sent paper mullat perquè com és d'esperar, acabarà sent un cas més sense resoldre. Un cas obert que el temps acabarà fent oblidar, igual que ell.
Allarga la mà dreta i agafa l'ampolla de Jägermeister de la tauleta de nit per fer-ne un glop. No recorda quanta estona fa que beu, però n'estima bastanta perquè ara ja només queda un terç o menys del total del líquid. Aquella sensació de tranquil·litat encara perdura dins seu. I el millor és que té clar per què la sent: no té enemics. S'acaba de demostrar a si mateix que ja no cal patir per res ni ningú. Ell tot sol és capaç de tot i de fer-se amb tothom. Ja no tem a res ni ningú aliè. Ni tant sols a la policia. Sap que mai ningú el trobarà, que mai ningú el podrà relacionar amb aquell assassinat, que mai ningú gosarà qüestionar la seva innocència.
El següent glop de Jägermeister però, té un efecte diferent dels altres. De sobte una realitat se li ha fet clara dins seu. S'acaba d'adonar que assassinant a aquella persona a qui tant d'odi guardava, ha acabat amb els seu principal alicient. S'adona que feia molt de temps que somiava en la seva mort, que molts desitjos s'havien enfocat cap a liquidar la seva víctima, que inclús en el seu viatge a Roma havia desperdigat 2€ a la Fontana di Trevi al desitjar que morís abans d'acabar-se l'estiu. I ara quin objectiu tindria?
Lluitant contra l'efecte de l'alcohol és capaç de fer el càlcul: portava dos anys i mig traçant el pla per cometre el crim, uns cinc anys desitjant-li la mort, vuit anys d'odi in crescendo i vuit anys menys un dia des del moment en que es van conèixer per primer cop. I tot aquest temps ara queda reduit a res.
De sobte nota com li falta aire i se li adormen les cames. No sap si té més fred que calor o al revés, només sap que no es troba bé i que respirar li costa. Una angoixa s'apodera de si mateix mentre no es para de repetir que ara ja no val la pena seguir endavant. S'ha adonat que matant un rival s'ha matat a si mateix. S'ha adonat que ell tot sol ha acabat amb el què li donava energia cada dia per seguir visquent. Ha conegut l'odi però n'ha abusat. Aquest és l'error.
I ara ho veu tant clar. Ja no té enemics, o això és el que creia fa uns segons. El que de debò li passa és que acaba de descobrir que el seu únic enemic és ell mateix. I que ara mateix qui de debò li pot complicar l'existència és ell. Té por de no trobar altres alicients, de no aferrar-se a res més perquè senzillament pensa que ja no hi haurà res més que li doni tanta força com per voler seguir visquent.
Acabant-se l'ampolla verda de la tauleta de nit, s'incorpora i es dirigeix cap a la cuina. Buscarà qualsevol estri que el permeti acabar amb la vida del seu enemic, com ja ha fet una vegada i ha descobert que és el que necessita.
A fora plou, diluvia, aviat sembla que hagi de pujar el nivell del mar i innundar la ciutat. Però no. Sense deixar de jugar amb els pèls, els ulls es concentren en les restes de sang seca que encara no han desaparegut de les seves mans. Qui hauria de dir que dues hores, trenta-vuit minuts i quaranta-sis segons abans aquelles dues mans havien silenciat per sempre a una persona.
Bé, el terme "persona" hauríem de matitzar que a parer seu no ho era. Potser a ulls nostres sí perquè complia la definició d'ésser humà, amb dos ulls, dues cames, dues mans, un cor, un sistema nerviós amb un cervell com a dirigent, pudor corporal, desitjos sexuals i emocions quotidianes. Però segons ell no era ni havia estat mai persona, per això el tranquil·litzava i no tenia la consciència bruta d'haver matat a ningú. Per ell era com haver trepitjat una miserable formiga. És més, se sentia inclús un heroi, podia defensar la seva actuació estoicament. Havia fet un favor a la resta de la humanitat que coneixia a la víctima. Segur que havia tingut més enemics. Segur que molta gent li havia desitjat la mort, assessinar-lo amb les seves mans, trencar-li el cap, llençar-li qualsevol cosa per damunt o qui sap si practicat budú. Ell creu en la teoria que diu que tothom té el seu destí escrit, i que hi ha dos tipus de persones, els que mereixen morir de vells i els que han d'estar morts abans de ser massa vells. En el seu cas, es considerava l'escollit per acabar amb la vida d'algú que amb la seva simple existència estava perjudicant-ne d'altres.
Un somriure alleugerat se li escapa de sobte al formular aquesta afirmació tant solemne, se sent com un rei quan acaba de sentenciar que tal persona ha de morir devorat per les feres. O com un emperador veient batalles entre tigres i esclaus mig moribunds, que tothom sap que abans de tirar-los al colosseu els deixaven un dia o dos sense menjar per així garantir un espectacle carnívor i suculent més espectacular. Imaginant-se amb la seva corona i envoltat per una capa del color de la sang dels seus dits, respira profundament i es deixa tranquils els pèls del pit, que ja se li estaven formant una rasta. Està content, molt. Si no li fes tanta mandra, encendria l'ordinador i pitjaria "play" a la seva llista de reproducció predilecta "Life is not long enough". Ironicament el títol no podria ser més indicat, pensa.
Se sent fort, invencible. Si ha sobreviscut a això, ja res li fa por. Sap que aviat saltaran les alarmes. La policia obrirà un expedient; milers de documents word i de documents en format paper i de caràcter estrictament confidencials, molts del quals de ben segur que acabaran sent paper mullat perquè com és d'esperar, acabarà sent un cas més sense resoldre. Un cas obert que el temps acabarà fent oblidar, igual que ell.
Allarga la mà dreta i agafa l'ampolla de Jägermeister de la tauleta de nit per fer-ne un glop. No recorda quanta estona fa que beu, però n'estima bastanta perquè ara ja només queda un terç o menys del total del líquid. Aquella sensació de tranquil·litat encara perdura dins seu. I el millor és que té clar per què la sent: no té enemics. S'acaba de demostrar a si mateix que ja no cal patir per res ni ningú. Ell tot sol és capaç de tot i de fer-se amb tothom. Ja no tem a res ni ningú aliè. Ni tant sols a la policia. Sap que mai ningú el trobarà, que mai ningú el podrà relacionar amb aquell assassinat, que mai ningú gosarà qüestionar la seva innocència.
El següent glop de Jägermeister però, té un efecte diferent dels altres. De sobte una realitat se li ha fet clara dins seu. S'acaba d'adonar que assassinant a aquella persona a qui tant d'odi guardava, ha acabat amb els seu principal alicient. S'adona que feia molt de temps que somiava en la seva mort, que molts desitjos s'havien enfocat cap a liquidar la seva víctima, que inclús en el seu viatge a Roma havia desperdigat 2€ a la Fontana di Trevi al desitjar que morís abans d'acabar-se l'estiu. I ara quin objectiu tindria?
Lluitant contra l'efecte de l'alcohol és capaç de fer el càlcul: portava dos anys i mig traçant el pla per cometre el crim, uns cinc anys desitjant-li la mort, vuit anys d'odi in crescendo i vuit anys menys un dia des del moment en que es van conèixer per primer cop. I tot aquest temps ara queda reduit a res.
De sobte nota com li falta aire i se li adormen les cames. No sap si té més fred que calor o al revés, només sap que no es troba bé i que respirar li costa. Una angoixa s'apodera de si mateix mentre no es para de repetir que ara ja no val la pena seguir endavant. S'ha adonat que matant un rival s'ha matat a si mateix. S'ha adonat que ell tot sol ha acabat amb el què li donava energia cada dia per seguir visquent. Ha conegut l'odi però n'ha abusat. Aquest és l'error.
I ara ho veu tant clar. Ja no té enemics, o això és el que creia fa uns segons. El que de debò li passa és que acaba de descobrir que el seu únic enemic és ell mateix. I que ara mateix qui de debò li pot complicar l'existència és ell. Té por de no trobar altres alicients, de no aferrar-se a res més perquè senzillament pensa que ja no hi haurà res més que li doni tanta força com per voler seguir visquent.
Acabant-se l'ampolla verda de la tauleta de nit, s'incorpora i es dirigeix cap a la cuina. Buscarà qualsevol estri que el permeti acabar amb la vida del seu enemic, com ja ha fet una vegada i ha descobert que és el que necessita.
dimarts, 19 de març del 2013
Entre sábanas y almohadas
La luz blanca baña tu cuerpo fino, delgado, frágil, sensible al mundo que te ha visto crecer. Sábanas blancas que brillan bajo el sol de esta mañana de mayo. Una mosca merodea por el balcón, se acerca a la maceta donde un día decidiste plantar un bonsai pero la pereza y tu ajetreada vida te impidieron triunfar en el mundo de la jardinería.
Te miro, desnuda y de espaldas. Tus nalgas se entrevén bajo la fina sábana que tímidamente te intenta cubrir, dejando al aire una pierna y ambos pies. Veo tu respiración, pausada, tranquila. Me gusta. Me excita. Con un dedo recorro tu columna hasta la nuca. Te acaricio. Te he despertado. Sin querer. Entreabres un ojo. Me miras y te ríes. Esa sonrisa. Dichosa sonrisa que tengo pegada en mi mente. Esos hoyuelos, esos ojos, esas cejas.
Un beso. Dos. Más. Y de repente las sábanas acaban en el suelo, junto a las almohadas. ¡Y qué poco nos importa! Que se queden ahí, dices, porque no van a llegar más abajo.
Subscriure's a:
Comentaris (Atom)